Fundación Camino de Emaus

Alimento Espiritual

El Reino de Dios se anuncia

Cuando pensamos en el Cielo, tal vez sintamos esperanza, incertidumbre o también miedo. El Reino de Dios se anuncia de muchas maneras. No siempre leemos esos anuncios, muchas veces los pasamos por alto, distraídos por otros anuncios más inmediatos. Pero sea como sea, el Reino se nos anuncia primero en el corazón. No siempre lo escuchamos, pues muchas veces nuestro corazón está atento a cosas del mundo o invadido por sentimientos, que nos impiden poder escuchar el silencio de la voz de Dios.

Un anuncio intenta motivar, incentivar, causar una impresión en el que lo recibe para poder atraer su atención. El anuncio puede estar muy bien diseñado, pero no despertar el interés de una persona en particular. Vamos a tomar un ejemplo, el anuncio de un circo le despertará mucho interés a quien le atraigan las acrobacias, pero le será indiferente a quien no le gusten. Aunque el anuncio esté muy bien diseñado, quien no esté interesado en ir a un circo, no le llamará la atención. Un anuncio cumple su función cuando llama la atención y despierta un interés. No por leer el anuncio de un circo participamos en él, nos deslumbramos por sus acrobacias y nos divertimos. Para ello, debemos responder al anuncio del circo yendo a la función.

Esto que parece una obviedad, es una de las razones por las que el Reino de Dios aún no habita en los corazones. El Reino anuncia su presencia en este mundo, pero hay tanto ruido fuera y dentro de nuestro corazón, que no siempre lo podemos escuchar. El mundo hace mucho ruido, nuestra vida está compuesta por muchos instrumentos que debemos tocar; y estamos tan preocupados y esmerados en hacerlos tocar a todos juntos y que la música salga bien, que no podemos escuchar el silencio que hay detrás de todo ese gran ruido. Ese silencio es demasiado humilde y “tímido” como para llamar nuestra atención. Y nuestros oídos están aturdidos y no pueden escuchar. Nos hemos acostumbrado al ruido. Pero el hecho es que al Reino de Dios no lo podemos percibir hasta no responder al anuncio, igual que no podemos ver el espectáculo del circo sin asistir a él. Puede pasar mucho tiempo, tal vez toda una vida, hablando del circo pero sin responder al anuncio.

A veces hay experiencias que impactan tanto al ser humano, que lo colocan en un estado de desconcierto tal, que está en condiciones de escuchar, de mirar, de observar; y recién ahí, se da cuenta de que había un anuncio, que siempre había estado ahí y recién en ese momento, puede verlo

Del libro “Mi Camino de Emaús” (en breve)


Callemos hermanos y que hable el Señor…

Diciembre… Comenzó el Adviento...
Tiempo para preparar nuestro corazón para que EL pueda nacer en él.

Los invitamos a callar la mente y vivir la experiencia de sentir que nos quiere decir el Señor a cada uno y a cada corazón, mirando esta imagen.

Esta imagen pertenece a uno de los libros que próximamente subiremos a la página:
"Callemos hermanos y que hable el Señor"


¿En qué radica nuestra grandeza?

El ser humano posee un valor inmenso como criatura, porque Dios lo hizo a Su Imagen y Semejanza. Muchas veces, para encontrar su valor y su grandeza, busca superar los límites de sí mismo y hasta los de la naturaleza.

Cristo se hizo semejante a nosotros y Él nos mostró Su Grandeza desde la Cruz. ¡No lo olvidemos!

Grande es quien soporta las humillaciones con amor y perdón, no el que más humilla.
Grande es quien puede amar a quien lo aporrea, no el que contraataca más astutamente.
Grande es quien puede tener las manos vacías y el corazón lleno, no el que posee bienes materiales.
Grande es quien puede dominar su lengua, no quien se anima a usar su filo, caiga quien caiga.
Grande es quien no necesita curtir su intelecto para sentir superioridad, y no quien esconde su vulnerabilidad, tras el conocimiento cultural.
Grande es quien puede permanecer en la verdad, a costa de sufrir el precio que esta le traiga.
Grande es quien reconoce en la Palabra de Dios, la Grandeza de su vida.
Grande es quien puede unir el proyecto de Dios a su proyecto personal.
Grande es quien puede ver en las tormentas, la calma del Señor.
Grande es quien puede ver en la oscuridad, la Luz de Dios.
Grande es quien puede sentir en su corazón un pedacito de la Promesa Eterna.

Cristo quiere que nos asemejemos a Él, quiere que seamos grandes…
Pero para eso hay un secreto: para sentir la grandeza de Dios, primero debemos sentirnos pequeños.

Extraído del libro 1 Corintios 5, 7 (el árbol)
http://www.caminodeemaus.org.ar/libros/libro2/libro.html


Escuchando la Voz de Dios en oración…

Marcos, María o cualquiera de nosotros... ¿Y cómo, Señor, cómo debo escuchar esa voz?

Jesús: Esa voz es una experiencia de Amor…es una Voz que no usa palabras; es un susurro que no murmura;… es una presencia en tu corazón que, sin decir, te dice todo, sin hablar, corrige tus faltas, sin mirarte, te muestra su rostro…; sin tocarte, sientes sus caricias.

Marcos: ¿Cómo puede ser eso Señor? ¡Es imposible!

Jesús: Hijo, esa Voz es dejar entrar a Dios en tu corazón en tu mente, en tu vida… esa Voz solo Dios la puede hacer porque no hay nada imposible para Él… posee una Voz para cada uno de sus hijos… y a cada uno le habla de una manera especial… no necesita modelos pues conoce cómo hablar tratar y ayudar a cada uno… pero cada uno debe encontrar esa Voz interior.

Marcos: ¿Pero dónde está, en el corazón, en la mente? ¿Dónde la encuentro? ¿en los libros, en alguien muy especial, en qué lugar?

Jesús: Hijo, esa Voz se esconde en muchos lugares... sí, la puedes encontrar en un libro pero sus palabras las encontraras frías sin el cálido viento de Su voz, sí, la puedes encontrar en alguien pero te desilusionarás si esa persona un día se equivoca, la puedes encontrar en la naturaleza pero un viento fuerte la puede quebrar… esa Voz reposa en tu interior…

Marcos: ¿Y cómo hago para encontrarla?

Jesús: Primero debes callar tu mente, apartarla un poco del tumulto social que con tantas conversaciones vanas la llenan de cotidianeidades. Debes silenciar para detener un poco tu andar… tantas corridas te tienen tan agitado que, a veces, no te interesa escuchar esa Voz que con tanta simpleza quiere ser tenida en cuenta…

Marcos: ¡¡Es que es la parte más difícil…!!

Jesús: Hijo, para tomar mate no puedes usar una cucharada de agua. Debes llenar la pava y poco a poco ir vertiendo en el mate el agua para poder tomarlo… es lo mismo, no puedes transformar tu corazón en Dios si usas poquita gracia en tu interior… el mate saldría poco sabroso con sólo un chorrito de agua… tú eres el que elige como tomar el mate… tú elijes que sabor darle a tu corazón…

“El que entra por la puerta es el pastor de las ovejas. El guardián le abre y las ovejas escuchan su voz. Él llama a las suyas por su nombre y las hace salir. Cuando las ha sacado a todas, va delante de ellas y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz. Nunca seguirán a un extraño, sino que huirán de él, porque no conocen su voz.”

Juan 10, 2-5

(Extraído de la página 14 de la revista “Camino de Emaús” editada por Fundación Camino de Emaús)
http://www.caminodeemaus.org.ar/revistas/rev14/rev14.html


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